Un cuento popular Japones

26 Oct

En epoca de crisis os dejo con un cuento que viene al peloy un futuro proyecto personal mio, solo el texto que aun no he empezado >_< :

 

El Dios de la pobreza.

 

Hace mucho mucho tiempo, cuando el mundo era joven y los dioses se paseaban por la tierra, en algún lugar de Japón vivía una familia muy numerosa en la pobreza más absoluta.

 

Los padres araban la tierra día y noche, pero la situación no mejoraba. Los hijos dejaron de ir al colegio para poder ayudarlos, pero seguía sin haber dinero en casa. La situación llegó a ser tan frustrante que cansados, sin arroz ni verduras que comer, decidieron cambiar de pueblo.

 

Emocionada toda la familia con el cambio, comenzó a recoger la casa de manera desorganizada. Y cuando el padre fue a los establos, cual fue su sorpresa al ver un hombre escuálido, con hambre de tres días, sentado tranquilamente en el suelo confeccionando una sandalia de paja.

 

“Perdone,” preguntó el padre: “¿Quién es usted?”

 

“Soy el Dios de la Pobreza” Respondió con mucha calma

 

“¿El Dios de la Pobreza!” Exclamó incrédulo el padre.

 

“Sí, he vivido mucho tiempo en esta casa”

 

“¿Y qué estas haciendo?”

 

“Mañana por la mañana van a salir, ¿no? Pues yo me voy con vosotros. Y por eso me hago unos sandalias de paja”

 

El padre, casi sin creerlo, balbuceó: “Así que… ¿que tu también vas a venir?”

 

El Dios de la Pobreza asintió sonriente: “Sí, viviéremos en armonía en nuestra nueva casa”

 

El padre volvió dentro de la casa como un rayo y contó atolondradamente la historia a su mujer e hijos: “¡Por eso somos pobres! ¡Y no vamos a dejarlo de ser si nos sigue! Si vamos a ser pobres allí o aquí… pues mejor no nos vamos”

 

Y al amanecer, el Dios de la Pobreza estaba esperándolos con unas sandalias de paja en la mano. Al ver que no marchaban, volvió a sentarse en el establo y realizar unas nuevas, por si acaso.

 

A la mañana siguiente, volvió a pasar lo mismo: el Dios los esperaba, pero esta vez con dos pares de sandalias. Como la familia no se movió, el decidió hacer otro par de sandalias. Había descubierto que se divertía mucho haciéndolas.

 

Pasaron los días, y el número de sandalias fue creciendo. Los aldeanos que pasaban por la casa, al ver tan hermoso trabajo las alababan. Por lo que el padre decidió cogerlas todas y venderlas.

Pero a pesar de sacar mucho dinero, ¡seguían siendo pobres! “Y así seguiremos así hasta que no se vaya” Pensó el padre. “Hay que librarse de él”

 

Por ello, le ofreció una gran cena, en la que él, el Dios y su mujer comieron y bebieron hasta reventar, demostrándole que con el dinero de las sandalias se había hecho rico.

 

Y el Dios se lo creyó: “Como ustedes ya son ricos, ya no puedo estar aquí. Así que me voy. Muchas gracias por todo”

 

Los esposos se pusieron muy contentos, pero al día siguiente, lo volvieron a encontrar en el establo haciendo otro par de sandalias.

 

“¿Cómo es que estas aquí?” Le preguntó el padre resignado.

 

“Fui a la casa de otra familia, pero es que aquí estoy muy bien” Y sonrió enseñando sus encías.

 

Los esposos se miraron y suspiraron. ¡Qué podían hacer! Así que se afanaron en plantar arroz para que el Dios pudiera hacer sus sandalias. Y con el tiempo, se dieron cuenta que nos le faltaba comida que llevar al plato.

 

No fueron nunca ricos… pero si  felices.

 

Corregido por Manosfrias (gracias ^^!)

 

Me viene al pelo que el miercoles empiezo de nuevo Japo!!!

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Una respuesta to “Un cuento popular Japones”

  1. ShinsenHikaru octubre 30, 2008 a 15:17 #

    Mola el cuento =)

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